Y lo que surja, con Pedro Llamas y Joseba

El otro día vi por primera vez el show de Pedro Llamas y Joseba Perez, titulado «Y lo que surja». Entre los dos suman más de 30 años de experiencia sobre el escenario y hay que decir que se nota, y bastante. Quien los conozca y haya podido ver sus monólogos por separado, sabrá que tengo razón. Pero es que este espectáculo conjunto es, oh sí, el sumun.

Con alto porcentaje de improvisación, podemos garantizar que puedes asistir cuantas veces quieras, que nunca verás el mismo dos veces. Ambos sobre el escenario al mismo tiempo, empiezan interactuando con el público, y de ahí van sacando el material del que se nutre su comedia. Con la naturalidad de dos amigos hablando, tejen una telaraña de risas imparable para los asistentes. Puedo asegurarlo, yo estaba delante, lo vi con mis propios ojos. Chiste tras chiste, bromean con el público con la información que de éste extraen, sin olvidárseles nada, para volverlo a sacar más adelante si la situación lo requiere, lo que se conoce en comedia como call-back, una de las herramientas más efectivas.

Pero la improvisación no acaba aquí, sino que también aderezan el show con juegos al estilo clásico, es decir, pidiendo a los presentes el material necesario según las reglas del juego que vayan a realizar, y llevándolo luego a término.

Y para terminar, mi talón de Aquiles. Como ya dije en una ocasión, tengo debilidad por la comedia cantada. Juntar música y humor es para mí el mejor broche final, perfecto para un espectáculo que creías que había tocado techo, pero que resulta que no.

En serio os lo digo. Os lo ruego incluso. Si tenéis oportunidad de verlo, no lo dejéis pasar. No os arrepentiréis. Y luego venís aquí, y me lo contáis.

(by Antonio Castejo)

Cómo crear el dossier de tu evento

Para vender tu espectáculo a un ayuntamiento o a un local, buscar patrocinadores o promocionarlo, necesitas un dossier. Un dossier es un documento donde se detalla toda la información de interés sobre un determinado tema, un espectáculo en el caso que nos ocupa.

Lo primero es hacer una descripción. Tiene que ser lo más llamativa posible, para atraer el interés de la/s persona/s a la que va dirigida el dossier. Sé claro y conciso, no te enrolles en frases subordinadas que dificulten la lectura y comprensión. Ve al grano. Para eso:

  1. Divide la descripción en secciones.
  2. Usa enumeraciones para que el lector pueda ubicar la información importante con un solo golpe de vista.
  3. Da sólo información relevante y positiva, como asistencia estimada (procura que esté basada en datos reales, como de otros eventos que hayas realizado previamente), tipo de show, qué artistas lo componen, qué lo hace especial o diferente…

Piensa que le vas a dar el dossier a alguien que tiene que leer un montón de documentos parecidos en su jornada laboral, por lo que no lo va a leer entero e irá directamente a los puntos que tenga que valorar. De nada sirve trabajar un dossier de 500 páginas con engorrosos párrafos si luego nadie lo va a abrir.

También debes usar imágenes o videos. Una imagen vale más que mil palabras, y por muy bien que describas tu show, nada lo explica mejor que verlo por uno mismo. Adjunta fotos donde se vea cuanto público hay, su actitud entusiasta, de los artistas, y todos aquellos elementos que sean destacables. También facilita enlaces a videos donde se pueda ver que tu espectáculo hay que tenerlo en cuenta, y enlaces a redes sociales, si las hubiese.

Añade, si las tienes, reseñas positivas de asistentes que hayan visto tu show previamente. Puedes ponerlas en formato texto o como captura de imagen, pero si además añades un enlace hacia ellas para que se vean que son reales, aún mejor. También críticas positivas: de algún periódico local, de alguna web de temática relacionada…

A partir de aquí empieza la información específica, esto es, lo que realmente estás pidiendo, y no es la misma información para todos. Es decir, tendrás que hacer tantos dossiers diferentes como el número de entes a los que tengas pensado presentarlo. Por ejemplo, si estás vendiendo a un ayuntamiento el espectáculo, aquí detallas las necesidades técnicas que deben facilitarte para llevarlo a cabo, como es el marketing, quien pone equipo de sonido, etc. Pero si es para un patrocinador, esta información no necesita saberla, por lo que en su dossier no aparecerá, y sí lo hará la cantidad de dinero o material que se le pide para ser patrocinador, si es colaborador o en exclusiva, repercusión del evento, etc.

Para el ayuntamiento necesitas poner:

  1. Si quieres venderlo a caché cerrado, a taquilla o porcentaje de ambas.
  2. Precio del caché y/o precio de la entrada recomendado, y ventas estimadas.
  3. Localización del evento (si solicitas un local público a elegir por el organismo y si quieres uno concreto)
  4. Necesidades de luz e iluminación (si se lo pides o lo pones tú)
  5. Necesidades de marketing (qué publicidad se tiene pensado hacer y por quién)

Para un patrocinador necesitas poner:

  1. Aforo del recinto donde se celebre.
  2. Precio de la entrada.
  3. Cómo se va a realizar la promoción del evento (carteles, prensa, radio…).
  4. Qué le ofreces al patrocinador: aparecer en los carteles o cualquier otro medio de promoción del evento, stands en el recinto, menciones durante el espectáculo, si hay photocall con su marca…
  5. Si el patrocinio es económico o en especie, y su valía (el precio siempre lo último, primero haz que quiera formar parte).

Una vez tengas terminado el contenido, cuida la imagen. Un dossier hecho con Word sin más tratamiento que lo que este programa ofrece, puede dar la sensación cutrez. Si el dossier es así, el espectáculo estará igual de poco cuidado. No te cierres la puerta antes de entrar. Se puede diseñar una plantilla con Photoshop u otro programa de diseño para que quede profesional, donde se crea una imagen elegante para cada página. Luego, juntar todas esas imágenes en un pdf. Si no sabes cómo hacerlo, contrata un profesional. La inversión es recuperable. No merece la pena, para el ahorro que supone, perder posibilidades de vender tu show por un dossier que no está a la altura. Si necesitas ayuda, en AC Espectáculos te asesoramos y realizamos tu dossier.

(By Antonio Castejo)

3 trucos para aumentar el valor percibido de tu show

En el artículo anterior expliqué cómo calcular el precio de la entrada de tu show, y uno de los pasos era averiguar cuanto estaba la gente dispuesta a pagar por verte hablar sólo. Pero, ese valor ¿se puede aumentar de manera artificial?

Lo puedes aumentar de manera orgánica, a través de comentarios positivos. El sustituto online del tradicional boca a boca son las reseñas en páginas de eventos y de venta de entradas. Cuanto mejores sean las valoraciones, más aumentará el valor percibido por el público, de modo que cuidando tu show para hacerlo cada vez mejor, conseguirás que aumente su valor.

Sin embargo, existen ciertos trucos para elevar un poquito más ese valor.

1.- Uno de esos trucos es el de elementos premium. Seguro que habrás visto en otros eventos cómo no tiene un precio único de entrada. Aparece primero un precio demasiado barato, en el que apenas hay localidades porque o bien es la última fila, o está demasiado escorado al lateral, etc. Luego aparece uno o varios precios medios, que son los precios reales del show, las localidades que la mayoría de la gente adquirirá. Y finalmente unas pocas localidades a unos precios tal vez demasiado elevados para la mayoría del público, que suelen ser primeras filas, mesas, o que incluyen alguna ventaja como alguna bebida gratis o regalo exclusivo. Esto hace que la gente que vaya a ver cuánto cuesta tu show, vea que parece ser que hay gente dispuesta a pagar precios astronómicos por verte, y el circuito de su cabeza casi inconscientemente hace que aumente su percepción sobre el valor de tu show, y que las entradas de precio medio le parezcan hasta baratas.

Plantéate ofrecer un valor añadido a tu show a cambio de unos eurillos más (acceso anticipado con preshow, una copa con el artista después, foto firmada, regalo de merchandising…) y verás cómo aumenta tu venta de entradas.

2.- Otra manera de aumentar el valor (también basado en la diferencia de precio) es que, si por ejemplo tu evento dura más de un día, o vas a dar varios pases porque la sala es más pequeña que tus previsiones de asistencia, pongas distintos precios para cada una de ellas.

Por ejemplo, si das en una sala un precio distinto a tu pase del sábado (20€) que a tu pase del domingo (30€), hará que la gente que piense que tu espectáculo es menor, al ver el precio del domingo creerá que el precio del sábado es una oferta a aprovechar, mientras que los que valoren mejor tu espectáculo preferirán pagar más para verlo más cómodo (creerán que habrá menos gente, que será más largo, que habrá alguna sorpresa que los del sábado no verán…)

Y aquí el bonus track: ORDENA SIEMPRE LOS DISTINTOS PRECIOS DE MAYOR A MENOR. Sí, ya sé que yo aquí para explicarlo lo he hecho al revés, pero como todo funciona a nivel psicológico, las personas usamos como referencia lo primero que vemos. Si el precio que vemos primero es el más barato, creeremos que ese es su precio y que todo lo demás es demasiado caro. Así que si primero vemos el caro, todo lo demás nos parecerá barato, y compraremos cualquier entrada que no sea la primera.

3.- Otro truco es el de generar urgencia. Nada vende más que hacer creer que te vas a quedar sin él. Cuando la gente se lo piensa mucho, lo más probable es que finalmente lo deje pasar. Hay que obligarles a actuar, que no se lo piensen. Un truco que usan muchos festivales es el de colgar el cartel SOLD OUT. Obviamente no se refieren al total de entradas, sino a algunas de las divisiones en los rangos de entradas que hacen. Por ejemplo, en la venta anticipada ponen unas pocas entradas a precios realmente especiales para los primeros que compren. Así, al acabarse tan rápido (por que son muy pocas, e ahí la trampa) ponen el cartel de todo vendido y sacan el siguiente rango a un precio algo mayor donde a la gente ya empieza a notarse el nerviosismo y a comprar algo más compulsivamente. Y así las veces que sean necesarias.

(By Antonio Castejo)

Cómo elegir el precio de la entrada de tu show

Muchos somos los cómicos que hoy día autoproducimos nuestros espectáculos. O programamos salas. O simplemente nos contrata alguien y nos pide consejo sobre el precio de la entrada porque no tiene experiencia previa y no sabe qué hacer.

Ponerle precio a tu show es un detalle a mimar con cuidado. Hay que buscar un equilibrio entre tus pretensiones económicas y lo que el público está dispuesto a pagar por verte, y a veces cuesta encontrar el punto óptimo. Si cobras demasiado caro, es posible que la gente prefiera no rascarse el bolsillo, pero si es demasiado barato no llegarás ni a cubrir gastos. Máxime que cuando el precio del espectáculo es irrisorio mucha gente pensará que si cobra tan barato es porque no merece la pena.

1.- Lo primero es calcular el precio de coste. Esto es, dependiendo de la capacidad de la sala donde se llevará a cabo el evento, dividir la cantidad total de dinero que te vas a gastar en toda la elaboración, entre el número de butacas. Por ejemplo, si tu caché o el del artista contratado es de 300€, el alquiler de la sala y/o equipos de sonido asciende a 500€, y en publicidad gastas 200€, pues necesitarás 1.000€ para recuperar la inversión. Si la sala tiene una capacidad para 200 personas, 1000/200= 5€. Ese será el precio mínimo por cobrar.

2.- Lo siguiente es averiguar cuánto está la gente dispuesta a pagar por ver el show. Independientemente de la capacidad de la sala, el público tiene más o menos claro cuánto cuestan para ellos estas cosas, y si verán recompensada la inversión. Obvia decir que esta percepción es subjetiva, que cada uno pone el listón donde quiere, y que no existe una fórmula mágica para averiguarlo. Debes tirar de tu experiencia previa, de la asistencia a tus bolos anteriores, viendo los precios de espectáculos similares al tuyo, y hacer una media. Además, en muchos sitios se ofrece un valor añadido al espectáculo como son primera copa gratis, o cena espectáculo. Eso se suma a lo conocido o no que sea el artista, por lo que la gente calculará más o menos cuanto cree que vale la pena pagar por asistir. Siguiendo con el ejemplo anterior, imagina que, teniendo en cuenta todas estas variables, llegas a la conclusión que la gente está dispuesta a pagar 12€ por oírte hablar.

3.- Y para terminar, lanzas la oferta. Si pones de precio la media de lo que la gente esté dispuesto a pagar por ti, obtendrás una asistencia media a tu evento. Para maximizar la asistencia, necesitas rebajar el precio del punto dos, con el fin de que el público tenga la percepción de que está comprando algo a muy buen precio, y los dudosos definitivamente decidan asistir. El precio deberá estar entre el valor de coste (en el ejemplo 5€) y el valor que le da el público (en este caso 12€). Que esté más cerca de uno que de otro ya depende de lo que te guste el riesgo.

Yo particularmente me inclinaría (sin acercarme demasiado) al precio del punto dos, porque todo lo que esté por debajo del valor del público ya inclina la decisión del público a favor, pero es que además podrías sacarle unos eurillos más para algún gasto imprevisto que no hayas tenido en cuenta. En el ejemplo, 10€ sería, repito que en mi opinión personal, el precio óptimo.

Pero ¿cómo hacer para que aumente el valor que el público le da a un espectáculo? Te lo contaré en el siguiente post.

(By Antonio Castejo)

Late Motiv

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El nuevo programa de Andreu Buenafuente anda un poco falto de ritmo. Y de risas.

Es cierto que el formato clásico de Late Night Show, al menos en España, no tiene una gran aceptación. No sólo Buenafuente no lo consigue, también lo han intentado otros con idéntico resultado.

Pero no siempre fue así.

Porque hace unos años, Andreu Buenafuente era el puto amo. Sus programas en TV3 eran también un formato clásico de programa nocturno, y en Cataluña consiguió tal poder, que podía hacer lo que le diera la gana. Fuera de ese antiguo reino, actual provincia, y deseada futura República por parte de aproximadamente la mitad de la población, a este señor de Reus no lo conocía ni el tato.

Pero entonces dio el salto a la televisión nacional de mano de Antena 3, con gran aceptación de público, desplazando a unas Crónicas Marcianas que dominaban la noche hasta ese momento. Todo ello con un programa muy similar a los de TV3, tanto en contendidos, como en colaboradores.

Ahora bien, si comparamos ese programa de Antena 3, con los posteriores intentos en La Sexta, la propia Antena 3 otra vez, de nuevo La Sexta, y ahora el nuevo canal de Movistar, vemos numerosas diferencias. Para mí, la mas importante, los colaboradores.

Con añoranza recuerdo aquellos programas, con Corbacho, Edu Soto, Silvia Abril, Yolanda Ramos, Santi Millán, Palomino, Jordi Evole, David Fernández y otros tantos, que ofrecían una variedad de personajes, así como de situaciones y apoyo entre ellos, que hacían del programa hilarante y divertido. No estoy diciendo que vuelva a contar con esos mismos actores (aunque ojalá), porque cada uno está en una nueva etapa de su carrera, pero sí intentar emular aquella época con otros actores. Sin embargo, parece haber encontrado en Berto Romero una especie de chico para todo, lo que hace el programa un poco monótono. Ojo, que no estoy menospreciando a Berto con respecto a los colaboradores anteriores, puesto que es un gran profesional y muy versátil, pero ver la misma cara durante tanto rato se hace cansino.

Que sí, que hay más colaboradores. Uno. O dos, a lo sumo. Colaboradores con aportes cortos y muy puntuales, yo creo que destinados a que el pobre Berto pueda salir un momento de plano para ir a mear.

Pienso que este detrimento es a causa de una búsqueda de reducir el presupuesto. Cuando tienes mucha audiencia, ganas mucho dinero. Dinero que puedas invertir en hacer el programa más espectacular, para tener más audiencia, para ganar más dinero, para invertir más, para ganar más… Lo que yo llamo efecto bola de nieve. Pero con la pérdida de audiencia, parece que estamos viendo el efecto de la bola de nieve marcha atrás.

En España, el formato no parece funcionar, pero en EEUU hay, en varias cadenas, varios Late Night Shows clásicos, llevan haciéndolos miles de años, y ahí siguen, con éxito. Continuamente se viralizan vídeos de, por ejemplo, el programa de Jimmy Fallon. Aquí en España eso sólo parece conseguirlo El Hormiguero, en la actualidad el único dispuesto a invertir gran presupuesto es espectáculo.

Sinceramente, yo creo que en España podría volver a funcionar. Soy partidario de un programa clásico en su formato, y rompedor en cuanto al contenido. Capaz de sorprender al mismo tiempo que cumples las expectativas de lo que el público quiere ver. Sin sorpresas, pero sorprendente. Un esquema fijo, para que la gente sepa lo que va a ver, pero con un guión huyendo de lo previsible, para que la gente se revuelque de gusto en el sofá.

Mi impresión, tras ver los últimos proyectos de, para mí, tan admirado showman, es que parece más interesado en buscar una discreta estabilidad, a intentar llegar al mayor número posible de audiencia.

Recuerdo hace años, que no consentía perderme ni uno solo de sus programas. Sin embargo, ahora, psé.

A día de hoy, tengo dudas si contratar la televisión de Orange, o la de Movistar. Por favor, Andrew, pónmelo fácil.

(By Antonio Castejo)

Los Viernes al Show

Sinceramente, no sé muy bien de qué va. Parece una mezcla de Sorpresa Sorpresa, Un Dos Tres, El Hormiguero y cualquier programa de variedades de Jose Luis Moreno. Parece que no tiene un objetivo bien definido, aunque es el primer programa y supongo que lo irán consiguiendo poco a poco. Orientándose. Conforme vayan escuchando las opiniones de la gente sobre qué gusta más o menos, los guionistas sabrán mejor por dónde tirar.

Echo de menos algún colaborador. Todo lo hacen los dos presentadores, que son profesionales, sí, pero no son tan completos. Nadie lo es, por cierto. Por poner sólo un ejemplo, a Manel Fuentes se le nota que le gusta a imitar, lo intenta, pero lo hace como el culo. Y sin embargo, lo sigue haciendo. Imitaba muy bien a Hristo Stoichkov en Crónicas Marcianas, y se vino arriba. Y hasta hoy. Algún colaborador que cubra los puntos débiles de los dos protagonistas no estaría de más.

Otra cosa que me llamaba la atención es el ritmo que se le pretendía dar al programa. Daba la sensación de que tenían demasiadas secciones para dos horas y media, que sabían que no les iba a dar tiempo, pero que tenían que meterlas de todas formas. Saltaban de una a otra sin parar, de manera estresante, que contrastaba con los invitados, que venían más pausados, y las entrevistas iban a dos velocidades.

Otra cosa, las entrevistas. En cualquier programa de humor que se precie donde haya invitados, el protagonista es el invitado. El presentador se encarga de orientar la entrevista para que sea divertida, pero es el entrevistado quien tiene que contar sus anécdotas, quien tiene que hacer reír. Es su momento. En Los Viernes al Show, ambos presentadores cortaban continuamente al invitado para meter alguna gracieta. Independientemente de que esas gracietas sean graciosas o no, eso no se hace. Si el invitado es demasiado soso, el presentador debe animar la entrevista, pero si tienes un invitado que da juego, la labor del presentador es quedarse en segundo plano. Eso es de manual.

En un momento del programa, Manel dijo: “hemos sido un poquito cabroncetes”. La frase lo define bien. Poquito. Para mi gusto, podían haber sido unos cabrones, pero poquito cabroncetes está bien, porque ambos son unos bienqueda. Gastamos bromitas flojitas, que no queremos que nadie se ofenda. Pero la comedia es verdad y dolor, no cosquillas y dolor, y las bromas al público eran un poco caca.

Conclusión, el programa es entretenido, pero no la risión. Que lo mismo eso es lo que se pretendía. Lo estoy analizando como si fuese un programa de comedia, y lo mismo me estoy patinando porque en realidad sólo se busca pasar un rato que ni fu ni fa.

No voy a decir que no me gustara, pero tampoco que sí. Tuvo sus momentos. Es un programa para ver si no hay nada interesante en la televisión, pero también es un programa que si te lo pierdes, tampoco pasa nada.

(by Antonio Castejo)