El abuelo que saltó por la ventana y se largó

La comedia empieza en la residencia de ancianos el día en el que nuestro protagonista cumple los cien años, y decide que no es así como quiere acabar su vida, él, que tanto ha vivido. Así que decide escaparse antes de que le hagan soplar las velas.

Y sin ningún tipo de plan salvo dejarse llevar por la improvisación, acaba robando una maleta llena de dinero a una organización criminal. Y ahí empiezan a sucederse diferentes situaciones a cual más surrealista, entre la policía, los gansters, y los amigos que este venerable anciano va haciendo por el camino.

Además, el autor nos va intercalando episodios de la apasionada vida que ha llevado nuestro abuelete, aprovechando para contarnos su visión de la humanidad en éste último siglo, haciéndole participar en varios eventos decisivos de nuestra historia a nivel mundial. Sin abandonar el tono irónico, reescribe los hechos haciéndonos creer que las cosas hubiesen sido muy diferentes si no llega a estar nuestro amigo presente para interferir.

En resumen, este libro se hace más entretenido conforme te vas adentrando en las dos novelas entrelazadas, tanto por las situaciones en sí como por cómo reaccionan a ellas sus esperpénticos personajes.

Años después, el autor escribió una segunda parte, pero eso ya es otro post…

By (Antonio Castejo)

El Secreto de la Modelo Extraviada

Personajes esperpénticos y una prosa fluida, mezclando, con estilo, lenguaje culto con expresiones populares, hacen de este libro de Eduardo Mendoza todo un placer para los amantes del humor y de la literatura.

Si a eso le sumas lo grotesco que resulta que una persona, proveniente de los bajos fondos de la sociedad e ingresada en un sanatorio mental, le lleve la delantera en pesquisas detectivescas a la propia policía, el placer es mayor.

Y aunque el objeto de esta entrada es la novela «El secreto de la modelo extraviada», también podría servir para cualquiera de los cuatro capítulos anteriores de esta serie protagonizada por el detective sin nombre, titulados, por orden cronológico, El Misterio de la Cripta Embrujada, El Laberinto de las Aceitunas, La Aventura del Tocador de Señoras y El Enredo de la Bolsa y La Vida.

Unas novelas donde el placer está en la lectura en sí, que hace que no te importe si el final es previsible u otros factores que mierdean el género detectivesco. Pero es que, además, no es el caso. La novela gira arrastrando al lector con ella, y te lleva de un lugar a otro hasta que irremediablemente termina y te deja con ganas de más.

Por suerte, el autor tiene otras novelas paródicas fuera de esta serie, entre la que destaca la conocidísima «Sin Noticias de Gurb».

Particularmente, creo que hacer humor en literatura, sin el apoyo visual del cine o televisión o los espectáculos en directo, sin el apoyo enfático del lenguaje oral, es extremadamente difícil, puesto que estás mucho más limitado a la hora de expresarte, mucho más susceptible de la interpretación del lector. Y Eduardo Mendoza se mueve con maestría en ese terreno.

(By Antonio Castejo)

Tensión sexual no resuelta

-¡No me gustan las comedias románticas!

A mí tampoco, pero las relaciones personales están presentes en todas las historias, sea cual sea el género. Haced la prueba, ved cualquier película de terror, o bélica, o de lo que sea pero que no tenga nada que ver con el amor, y podréis comprobar que al protagonista siempre le gusta una chica, pero que no puede ligársela porque es la novia del tío chungo, su padre es muy estricto, está muerta…

Siempre. Del mismo modo que no sólo en las películas porno hay sexo explícito, el amor imposible que al final resulta que no lo es tanto está igualmente en todas partes. A la gente le gusta. Aunque digan que no, todo el mundo quiere que cojan al asesino, y que se zumbe a la chica… Y si al final no lo consigue, notan que falta algo. Que al detective finalmente se le escapa asesino, no pasa nada. Al menos ha ligado.

Aprovechemos eso. Usémoslo. ¿Por qué no? ¿Por qué resistirse? Resulta ser un gancho muy potente, una fuente de conflictos inagotable, da interés y profundidad a la historia, y al personaje.

Y realismo. La vida misma se basa en eso, en conseguir encontrar a alguien con quien pasar la vida o una noche. No hace falta salir explícitamente a ligar. Estás al acecho en el trabajo, en el gimnasio, cuando sacas a pasear al perro e incluso cuando estás follando con otra persona. No desaprovechamos una.

Pues en las historias tampoco.

Tú quieres escribir comedia. Lo sé. Pura y dura. Lo sé. Nada de romántica. Que te he dicho que lo sé.

Una comedia romántica centra la historia en el amor, en una relación de pareja tormentosa, y sobre ella ocurren los chistes o situaciones graciosas. Bien. Pues escribe una comedia sobre cualquier otra cosa. El centro de la historia, el eje, la columna vertebral puede ser lo que quieras. Básala en lo que te de la gana. Se han hecho sobre perros. Se han hecho sobre coches. Se han hecho sobre guerras, polis y chapuzas. Pero eso no quita que aparezca una chica o un chico por ahí, porque el guión lo requiere, y que salten chispas. Que no se centre sobre eso, sobre la historia de amor, pero que se maneje como trama secundaria. Está ahí, y mantiene el interés del espectador.

Por ejemplo, The Big Bang Theory trata de la vida de unos frikis cerebritos, y ahí está el ahora sí, ahora no, de Leonard y Penny. Aída es el día a día de los habitantes de un barrio marginal, y ahí están Paz y el Luisma. Friends, unos amigos como otros cualesquiera, con sus líos sentimentales que vienen y van. Y así con todas: El deseo de un perro que habla hacia una mujer en Padre de Familia, el de un pez en Padre Made In USA… Si hasta la biblia, texto cómico donde los haya, deja entrever un amor no aceptado entre un semidios y una prostituta.

Eso sí, el quid está en el “no resuelta”. Si se van a liar en la primera escena, para eso no la pongas.

(by Antonio Castejo)