Y lo que surja, con Pedro Llamas y Joseba

El otro día vi por primera vez el show de Pedro Llamas y Joseba Perez, titulado «Y lo que surja». Entre los dos suman más de 30 años de experiencia sobre el escenario y hay que decir que se nota, y bastante. Quien los conozca y haya podido ver sus monólogos por separado, sabrá que tengo razón. Pero es que este espectáculo conjunto es, oh sí, el sumun.

Con alto porcentaje de improvisación, podemos garantizar que puedes asistir cuantas veces quieras, que nunca verás el mismo dos veces. Ambos sobre el escenario al mismo tiempo, empiezan interactuando con el público, y de ahí van sacando el material del que se nutre su comedia. Con la naturalidad de dos amigos hablando, tejen una telaraña de risas imparable para los asistentes. Puedo asegurarlo, yo estaba delante, lo vi con mis propios ojos. Chiste tras chiste, bromean con el público con la información que de éste extraen, sin olvidárseles nada, para volverlo a sacar más adelante si la situación lo requiere, lo que se conoce en comedia como call-back, una de las herramientas más efectivas.

Pero la improvisación no acaba aquí, sino que también aderezan el show con juegos al estilo clásico, es decir, pidiendo a los presentes el material necesario según las reglas del juego que vayan a realizar, y llevándolo luego a término.

Y para terminar, mi talón de Aquiles. Como ya dije en una ocasión, tengo debilidad por la comedia cantada. Juntar música y humor es para mí el mejor broche final, perfecto para un espectáculo que creías que había tocado techo, pero que resulta que no.

En serio os lo digo. Os lo ruego incluso. Si tenéis oportunidad de verlo, no lo dejéis pasar. No os arrepentiréis. Y luego venís aquí, y me lo contáis.

(by Antonio Castejo)

Ideas para hacer monólogos en la nueva normalidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una serie de recomendaciones a la hora de realizar espectáculos masivos de ocio. Desde limitar aforo, delimitaciones de espacio para garantizar la distancia de seguridad, realizarlos al aire libre o en streaming, dispensarios de gel hidroalcóholico o similar por todos lados, evaluar el estado de salud de los asistentes (tomándoles la temperatura, por ejemplo), hasta recomendar a los posibles asistentes a no acudir si se encuentra entre la población de riesgo, o tiene algún síntoma, o ha tenido contacto con alguien en esa situación.

El caso es que el sector lo está acusando económicamente. Locales cerrados o sin clientes, artistas sin trabajo, técnicos o personal de sala en el paro… Se buscan soluciones para seguir trabajando. Con todas las garantías de seguridad, pero seguir trabajando.

La tienda online de instrumentos musicales más famosa del mundo, Thomann, compartió en su blog 6 ideas para hacer conciertos en la nueva normalidad. Vamos a analizar si esas ideas servirían también para espectáculos de comedia:

1.- STREAMING. Ofrecer contenido para verlo en la pantalla de tu móvil u ordenador se ha vuelto normal desde el confinamiento. Instragram ha sido la plataforma reina. Sin embargo el contenido se ofrece por amor al arte, y no se generan beneficios, tan necesarios para garantizar la subsistencia de las personas. Por ello, acaba de subir como la espuma PATREON, una plataforma de micromecenazgo donde los artistas, a cambio de cierta cantidad de «money money», ofrecen contenido exclusivo para sus patronos. No se vive igual que en un directo propiamente dicho, pero es una posible solución. Y ya hay algunas promotoras dispuestas a grabar en salas para emitirlo en streaming, y así acercar la experiencia lo máximo posible a la realidad.

2.- AUTOCINES. Se están volviendo a poner de moda. ¿Qué mejor manera de mantener la distancia de seguridad que desde dentro de tu propio coche? Claro, necesitas un gran espacio al aire libre porque, todo hay que decirlo, el coche ocupa lo suyo. Ya hay algunos ayuntamientos facilitando estos espacios para poder seguir ofreciendo cultura a la población. Un escenario en vez de una pantalla de cine, y a disfrutar.

3.- GIRAS ACÚSTICAS. Bueno, esta medida está enfocada a los conciertos, donde se necesita gran cantidad de instrumentos y personal. Hacer un concierto en acústico ayuda a abaratar costes y así compensar la pérdida de recaudación. Pero, claro, en un formato como el stand-up hay poco donde recortar en ese sentido. Un monólogo ya es minimalista de por sí.

4.- AL AIRE LIBRE. Sacar el espectáculo a la calle, donde hay menos riesgo de contagio, y mayor espacio para garantizar la distancia de seguridad, es, al igual que el autocine, la opción que más gusta a público, promotores y artistas. Eso sí, hay que delimitar espacios, asignar los WC, y poner todas las medidas necesarias para garantizar el distanciamiento social.

5.- SENTADOS. En un concierto es difícil sentarse, porque apetece moverse o bailar. Pero para un espectáculo teatral es relativamente fácil separar los asientos (y hacerlos inamovibles), o inutilizar algunos para separar al público. Grandes auditorios al aire libre ya están acogiendo obras con limitación de aforo.

6.- NUEVAS TECNOLOGÍAS (pero nuevas nuevas). Ya hay empresas desarrollando túneles de desinfección y otras ideas para garantizar un entorno seguro. Aunque aún es muy pronto para saber su eficacia y su viabilidad económica, los primeros datos no parecen muy alentadores. Habrá que darles un poco más de tiempo.

(By Antonio Castejo)

Monologamia Rec

Anoche vi Monologamia Rec, en Amazon Prime Video.

Sí, ya sé que en un artículo anterior dije que la televisión no es el formato adecuado para el stand-up. Sigo pensando lo mismo, pero desde que Comedy Central (la antigua Paramount Comedy) ya no graba nuevos monólogos (y los que hay no los pone en streaming) y el Club de la Comedia también ha “dejado de existir”, la verdad es que lo echaba de menos.

El stand up en España está atravesando una mala época. Y el coronavirus sólo ha sido una puntilla más, porque la cosa venía de antes. Sin monólogos en los bares, ni en televisión, ni en internet, los amantes de este tipo de comedia hemos recibido Monologamia con los brazos abiertos.

Porque Monologamia Rec no es otro programa de monólogos. De hecho, si quieres puedes encontrar varias formas de ver monólogos en tu televisor, móvil o pc. No están ya los que eran los dos máximos exponentes en España, pero Netflix, por ejemplo, tiene una amplia carta, y en youtube sigue habiendo cosas. Con Monologamia es distinto. No es el típico monólogo de actores famosos, no es el típico monólogo grabado en un teatro, no es el típico monólogo en el que parece que hay dos mundos diferentes, intocables el uno del otro. No. En Monologamia han conseguido hacer que parezca que estás en el local, allí, con ellos. Humor de cercanía. Han conseguido acercarse al monólogo de bar, a pesar de estar en el salón de tu casa.

Con sus cosas buenas y malas, claro. Todo tiene su encanto. No es la grabación perfecta con iluminación maravillosa, risas enlatadas para cuando hacen falta, y grabado varias veces para elegir luego la toma que mejor ha quedado. Aquí, el cómico interactúa con el público, algunos chistes no entran bien, el sonido a veces no es todo lo bueno que se puede desear, vamos, el día a día de un cómico de bar.

Se me saltaron las lágrimas de la emoción. A parte de las risas.

¿Y si nos ponemos a analizar los monólogos? Bueno, hay para todos los gustos. Los dos programas disponibles hasta el momento constan cada uno de seis cómicos, por lo que cada espectador tendrá sus preferencias. Pero una nota es común a todos: ha evolucionado a un humor más social, comprometido.

Lejos han quedado ya los orígenes de este formato en el que todos los cómicos hablaban de cosas tan cotidianas, que todos hablaban de lo mismo. Con el tiempo, los cómicos evitaban repetir temas, pero sin salirse de lo cotidiano. Ahora estamos en la siguiente fase, en la que al texto humorístico no le falta su cuota de crítica social, su moraleja, su enseñanza, en definitiva, un valor añadido que el público, cada vez más exigente venía pidiendo desde hace tiempo.

Desde luego, espero ansioso más entregas. Larga vida a Monologamia Rec.

By (Antonio Castejo)

El Stand Up no esté hecho para televisión

TVaburreParamount Comedy España, ahora Comedy Central, ha dejado de grabar nuevos programas de su otrora buque insignia Nuevos cómicos, últimamente renombrado Central de Cómicos.

El Club de la Comedia nunca ha destacado por grandes datos de audiencia, sino más bien por ir saltando de día, hora y cadena, sin encontrar su sitio, dejándose de grabar, volviéndolo a intentar, volviéndose a abandonar, etc.

Sopa de Gansos apareció intentando modernizar el género, con una apuesta potente, formado por auténticos profesionales, y dejó programas grabados sin emitirse porque no podía competir con Pesadilla en la Cocina.

Sin embargo otros formatos de comedia, como por ejemplo una serie, sí puede competir incluso con la Champions League.

Y es que el Stand Up no está hecho para verse en televisión. Son muchos los factores que lo hacen no apto, pero los dos más importante de todos, en mi opinión, son la predisposición y la interacción.

1.- La predisposición son las ganas con las que la gente quiere verlo. Cada uno en su casa, que igual está cenando, que se ha sentado en el sofá y está medio adormecido, que hay ruido en la calle, que está la tele puesta mientras está haciendo otra cosa, o incluso que está prestando atención porque le gusta mucho, que también habrá alguno.

El caso es que el programa se graba y se emite, y luego cada uno lo ve de una manera y con unas ganas diferente, y luego al día siguiente el que lo vio con atención dice que le gustó mucho y quien lo vio mientras daba de cenar al niño que, bueno, psé.

Hay programas en televisión que puedes dejar puestos mientras haces otra cosa, sin prestarles atención porque tampoco te estás perdiendo nada, como por ejemplo los sálvames y viceversas, pero el monólogo cómico requiere estar atento, porque si no, no te enteras de nada y luego vas diciendo que tampoco es tan bueno el cómico ese. Ahí, con criterio.

Y es que el monólogo que no es en directo impide el segundo punto,

2.- La interacción. A un monólogo en directo vas. Hay voluntad por tu parte de verlo (no te lo has encontrado por casualidad, como en la TV), incluso puede que hayas pagado una entrada que te obligue a estar atento, para amortizar. Aún así, puede que te despistes, porque tienes otras cosas en que pensar y no sabes desconectar, o porque el cómico de ese día no te está gustando lo suficiente. Si el despiste es generalizado, un cómico profesional puede reaccionar sobre la marcha. Puede ver que algo está fallando, y cambiar de temática, de ritmo, introducir algún elemento para recuperar la atención del público, etc. Eso en televisión no pasa. El monólogo se graba y se emite, y si por la causa que sea no funciona, va a seguir sin funcionar hasta el final.

Hay otros factores también, como por ejemplo los cortes publicitarios, que cortan las Funny Zone y/o los clímax sin miramiento alguno. Ya lo expliqué en su día en este artículo.

Youtube fue en su momento un buen trampolín para los cómicos de este país. Verlo en televisión suponía adaptarse a los horarios de la cadena, y a los cómicos que tocasen. Youtube se convirtió en una especie de comedia a la carta, donde la gente veía el cómico que quería y cuando quería. La gente empezó a ver monólogos por youtube en vez de en televisión, y tocó techo sin sospechar si quiera el batacazo que estaba por venir. El formato tampoco era perfecto, porque podías ponerte a ver monólogos porque te aburrías y no sabías qué hacer, y así no se ven con las mismas ganas, pero era mucho mejor que verlo en televisión, puesto que tenías mucha más predisposición.

Pero los monólogos en youtube llegaron a su fin cuando Viacom dijo hasta aquí, y el formato empezó a decaer. No podemos echarle la culpa sólo a Viacom, puesto que hubo más factores, tanto o más importantes, pero fue el principio del fin.

Y entonces llegó Netflix, que emula lo que youtube fue en su día. No tiene una oferta tan amplia, y tiene sus imperfecciones con respecto al directo. Pero ahí está, para los fanáticos.

Resumiendo, el Stand Up en televisión no es un formato rentable para nadie. Ni para la plataforma que arriesga, ni para el cómico al que puede hacerle más mala publicidad que buena, ni para el público que intenta pasar un buen rato y se queda con mal sabor de boca. Yo lo dejaría sólo para secciones puntuales, como inicios de Late Nights, o colaboraciones en forma de píldora. Sigue sin ser apto para TV, pero puede servir para dar al cómico a conocer, no ya al público, que también, sino para que esos profesionales como la copa de un pino puedan acceder a otros trabajos en televisión relacionados con la comedia, como guionistas, actores, colaboradores, trabajar en radio, etc, es decir, otras funciones que no sean monólogos.

Y hablando de radio y otras cosas que se oyen sin verse. Hace poco me enteré que se están grabando monólogos para Spotify. Pero eso ya será cosa de otro post.

By Antonio Castejo.

Zomedy Night

Un programa de monólogos al estilo clásico, como el club de la comedia, sopa de gansos, y otros tantos que se han hecho en otras cadenas minoritarias, que son varios monologuistas y un presentador con una breve introducción entre uno y otro. La diferencia, que los cómicos son zombis. Y el público también. Un monólogo de zombis para zombis.

Contando los problemas que afectan a los zombis, desde su punto de vista, es algo diferente a lo que estamos acostumbrados.

-Pues tampoco es para tanto -dirán algunos.

Sí, sí que lo es.

Lo es porque estamos acostumbrados al stand-up purista, es decir, el cómico es él mismo, cuenta las cosas desde su punto de vista, y no puede contar más que con su cuerpo para expresarse, sin instrumentos ni nada de apoyo. Sólo ante el peligro.

Aquí se introduce la variante de contar un monólogo metido dentro de un personaje. Aquí es un zombi, pero tambien podría ser, por ejemplo, un personaje histórico. Imagina un monólogo de Isaac Newton, contando lo de la manzana.

Me refiero a que, a cualquiera de los cuatro actores que participan en este programa, Goyo Jiménez, Agustín Jiménez, Yolanda Ramos o Berto Romero, los hemos visto interpretando sus monólogos, de ellos mismos, los suyos propios. Por ejemplo, Goyo Jiménez tiene sus monólogos, y a parte, hay un zombi que hace monólogos, interpretado por Goyo Jiménez.

Desde luego, no es nada que no se haya hecho antes ya. En otros países, e incluso aquí mismo. Por ejemplo, hace poco, Juan Solo en Sopa de Gansos. Pero es muy minoritario, a día de hoy predomina ampliamente el purista. Y me gustaría que eso empezara a cambiar, porque se abre todo un mundo de posibilidades para no acabar hablando siempre de lo mismo.

El programa está muy bien. Gracioso, como debe ser. Supongo que se deberá a que todos son cómicos profesionales, sin incluir famosetes sin experiencia ni gracia, como El Club de la Comedia hace a veces.

El espacio incluye también pequeñas secciones, como sketches, entrevistas, y rankings sobre la serie The Walking Dead.

Lo de The Walking Dead no es porque sea la serie de zombis de más éxito del momento, ni porque el programa se emita en FOX, como la serie. No es el programa el que utiliza la serie, sino la serie la que utiliza el programa: Zomedy Night está destinado a abrir boca para la nueva temporada de que empezará a emitirse el próximo día 15.

O sea, que si alguien esperaba ver un nuevo programa de monólogos todas las semanas, va listo. Solo se han grabado dos capítulos de 23 minutos, que se emiten el mismo día y a la misma hora a la que se emitirá la serie a partir del día 15. Dos capítulos, uno se emite un lunes, otro al siguiente, y al tercero ya va la serie.

Para la temporada que viene ya veremos que pasa.

(By Antonio Castejo)

Medidas para salvar el Stand-Up en España

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La burbuja de los monólogos cómicos hace ya tiempo que estalló en este país. Con unos inicios que prometían muy felices, llegó el intrusismo, la masificación, las malas artes, la falta de escrúpulos y la dejadez, tanto por el que ofrece como por el que demanda, que ha derivado en un trabajo precario y de mala calidad.

Obviamente no estoy hablando de todos por igual. Hay cómicos muy profesionales, salas que son un lujo, programadores y representantes que se merecen su sueldo… Pero la cosa ya no es lo que era. Sueldos indignos y mala organización están haciendo que el negocio no sea rentable para nadie. Salas que pierden dinero con cada actuación, cómicos que necesitan otro trabajo para llegar a fin de mes…

A continuación propongo una serie de medidas que, a mi entender, servirían para profesionalizar un sector demasiado dejado al libre albedrío. Ahí van:

1.- Solo podrán trabajar los cómicos con licencia. Antes, para que una sala te contratara, te preguntaba: ¿Pero tú has grabado en Paramount? La cadena servía como garantía de calidad, y era el objeto de deseo de todo aquel que quería dedicarse a esto. Pero la prohibición de subir videos a youtube, y la búsqueda del más barato todavía de los locales, han devaluado el poder del sello televisivo. Hay que recuperar eso. Necesitamos un distintivo. La idea sería crear sociedades o algún tipo de instrumento que garantice que un cómico es un profesional. Al igual que un abogado no puede trabajar si no está colegiado, y no puede colegiarse si no acaba la carrera, los cómicos deberíamos «simular» esta situación. Para trabajar debes presentar tu carnet de colegiado en comedia, por llamarlo de alguna manera, y para colegiarte, hacer un tipo de curso, en escuelas oficiales, que garantice que eres un profesional de calidad. Ni que decir tiene que esto debe hacerse de manera legal, mediante el ministerio de educación, y no haciendo grupos de cómicos como si fuésemos bandas urbanas. Todo legal.

Alguno me dirá que hay cómicos con un talento innato y que no les hace falta ningún curso para demostrar su calidad. Y es verdad. Pero la medida no es tanto para medir la calidad (que también, ya que estamos. El curso habría que aprobarlo, no sólo asistir), sino para evitar el intrusismo. Hay cómicos con un Don, pero otros no, y se cuelan en el circuito de la misma forma, cerrando salas y hundiendo el negocio. Además, si tienes el Don, el curso para ti será un mero trámite. Nada de qué preocuparse.

Entonces, los cómicos que están empezando ¿cómo cogen tablas si no pueden actuar? Claro que pueden actuar. Para esto están los concursos y los espectáculos de micro abierto, donde la gente asiste a sabiendas que habrá cómicos amateurs y que van a la sorpresa. Lo que no pueden hacer son bolos profesionales, donde la gente que va es porque tiene la garantía de que va a ser un espectáculo en condiciones. Que para eso ha pagado entrada. Porque hay que…

2.- Cobrar entrada siempre. No estoy diciendo de cobrar mucho, pero si algo, aunque sea simbólico, una consumición obligada, no sé, algo, lo que sea. Esto actúa de filtro. Si el espectáculo te cuesta dinero, quieres amortizarlo, y estás pendiente. Así se evita gente que entra porque pasaba por ahí, que no le interesa el show, y que se sienta al fondo a hablar sin dejar escuchar a los demás. ¿Los niños también pagan? Sí. ¿Por qué? Para que no los lleves.

Cuando le digo esto al dueño de un local, me dice: es que si cobro entrada no viene nadie. Entonces le cuento la historia de un local que hay en mi pueblo, que llevaba haciendo monólogos desde el principio, donde han actuado los ahora mejores cómicos de España, entonces desconocidos. Yo he ido allí, pagado mi entrada, reírme hasta el flato, pedir otra cerveza cuando se me acababa la que tenía, y pensar que a mí también me gustaría poder hacer eso algún día. El negocio salía rentable, y lo sé porque yo mismo he organizado y la cosa funciona. Así sí funciona. Pero la avaricia rompe el saco, y el dueño del local pensó que si no cobraba entrada iría más gente aún y ganaría mucho más dinero en copas. Acertó a medias. Sí es cierto que iba más gente aún. Se llenaba el bar hasta tal punto que era imposible acceder a la barra. Yo he seguido yendo a ese local y pasar todo el espectáculo seco, porque era imposible pedir, a parte de tener que utilizar un periscopio para ver algo porque los más altos se ponen siempre en las primeras filas, los cabrones. Entonces el dueño empezó a quejarse de que la gente no consumía, que perdía dinero, contratando a cómicos cada vez más baratos (y peores, todo hay que decirlo), hasta finalmente retirarse por completo.

Por eso digo que es bueno para el local, porque es preferible que vaya menos gente, pero que consuma, a que se llene el bar y no tener que abrir la caja registradora en toda la noche, y bueno para el cómico porque cuesta menos ganarse a un público que ya viene dispuesto de casa.

«Es que si cobro entrada no viene nadie». Si no hay locales con entrada gratuita, si todos cobran entrada, quien quiera ver comedia tendrá que pagar. En los teatros se paga sin rechistar, ¿por qué en lo bares no, si es menos dinero además con consumición? Claro que la gente quiere pagar. Lo que no quiere es pagar por un espectáculo de mierda, pero si hay garantía de que es de calidad, claro que paga.

3.- Cachés altos. No estoy diciendo de cobrarle a un local miles de euros, pero sí un salario digno y justo, que te mereces si eres un profesional como indicará tu número de colegiado, y que además sirva para disuadir a locales cutres. Me explico:

Antes de la burbuja había pocos locales que hiciesen comedia. Antes de una debacle que ha ido creciendo como una bola de nieve, los precios restrictivos hacía que tuvieses que desplazarte al pueblo de al lado si querías ver un monólogo en directo, hacía que tuvieses que esperar hasta el día de la semana o del mes en que había actuación y te organizabas para no perdértelo. El local que se arriesgaba atraía a la gente de su municipio y a los de al lado. Se petaba. Generando la envidia de los demás locales que también querían pero no podían o no se arriesgaban. Pero entonces llegaron las rebajas y de repente podías encontrar en el mismo pueblo varios locales que ofrecían monólogos el mismo día de la semana, y así varios días de la semana. Con tanta oferta, estás tú que la gente iba a ir a ver el espectáculo. Si no voy hoy, voy mañana, y si no pasado, y si no al otro, y así lo vas dejando hasta que te das cuenta que llevas más de un año sin ver un directo. Y si a eso le sumas el intrusismo de mala calidad, que para una vez que haces el esfuerzo de ir resulta que no te ríes, pues la próxima vez te lo piensas.

Por eso un caché más alto no sólo es bueno para el cómico, que ve recompensado su trabajo (escritura, ensayo, prueba, reescritura, reensayo, reprueba… desplazamientos, trabajar noches y fines de semana, dormir lejos de tu familia, kilómetros y kilómetros… «Es que cobráis mucho por sólo una hora». ¡Una polla!), sino también bueno para los locales, porque ya no tendrás otro monólogo la misma noche en el bar de al lado. Restringe a los locales de poco tamaño y su quiero y no puedo, pero sobre todo, al igual que el público que cobra entrada va con otra actitud al espectáculo, al local al que le cuesta dinero el show se lo curra más, pone más publicidad y hace lo posible porque se llene. Que he visto locales hacer dos carteles a mano para ponerlos dentro del local, y luego no entender cómo era posible que no hubiese ido nadie.

Si obligamos a los locales a pedir el certificado, número de colegiado o como lo queramos llamar, habrá menos cómicos. A menos masificación, más oferta de trabajo para los cómicos realmente profesionales. El negocio volverá a ser rentable y se acabará el actual «bajarse los pantalones», incluso haciendo…

4.- Factura siempre. ¿En serio? ¿Pagar impuestos? Entonces gano menos.

Si tú quieres ganar 300€, pues cobra 350, que tras pagar los impuestos se te quedan tus 300 limpios. Operación matemática sencilla.

-Pero hay muchos locales que no quieren factura.

Sí la quieren. Lo mismo no lo saben, pero sí la quieren. Explícaselo. Al que cobra no le interesa facturar, porque así se ahorra los impuestos, pero al que paga SIEMPRE le interesa tener factura, porque cuanto más gastos, menos IRPF paga al hacer el trimestre, y porque el IVA se lo deduce.

-¿Y los cómicos que tengan poco trabajo? ¿Cómo van a pagar el autónomo?

Hay soluciones para todo. Por ejemplo, los artistas tienen una modalidad de seguridad social en la que sólo te aseguras los días que trabajas. Por otro lado, varios cómicos podrían formar una sociedad y facturar a través de ella, haciéndote un seguro como trabajador por cuenta ajena sólo por los días trabajados. Yo lo hago continuamente. Eso sí, apenas cotizas, por lo que te conviene aumentar el volumen de trabajo para poder asegurarte a jornada completa. Pero es una solución para épocas de vacas flacas.

Además, hay que hacer factura, a parte de porque es lo que hay que hacer, que hacienda somos todos, y todo eso, porque será necesaria como garantía de seguridad si se ponen en marcha las medidas anteriores, ya que para evitar fraudes será necesario contar con un..

5.- Organismos independiente que denuncie a infractores. Tanto a cómicos que actúen sin licencia, como a los locales que los contraten. A los que no respeten los cachés. A los que no hagan factura. A los que no cobren entrada… En definitiva, de nada sirve crear unas pautas de trabajo si luego no se respetan y tampoco se denuncian. Muchos cómicos comentan (se quejan) con otros cómicos sobre malas artes de locales y compañeros, pero no denuncian ni se quejan en público por miedo, por evitar malos rollos, porque programa y entonces perderé trabajo, etc. Tanto cómicos como locales podrían denunciar de forma anónima la competencia desleal, y el organismo denunciar en su propio nombre al infractor. Y se acabaría tanta tontería.

Resumiendo, habría que convertir en oficiales las escuelas de comedia que hay (y las que surjan), para que sólo a través de ellas se pueda obtener una licencia o número de colegiado, sin el cual no se puede trabajar, establecer una tabla de sueldos oficial, obligar a los locales a solicitar licencia, factura y cobrar entrada, y que nadie se calle y denuncie a quien no cumpla las normas.

Obviamente, esto son sólo directrices, habría que completar y matizar (se aceptan propuestas), y probablemente haya algo que sea irrealizable y/o sea necesario hacerlo de otra forma. Pero es un camino. El negocio se puede levantar, sólo hace falta compromiso.

(By Antonio Castejo)

 

La evolución del Stand Up en España

Mucha gente está empezando a pedir a gritos que pasemos ya de nivel, que demos el siguiente paso, que evolucionemos de una p*ta vez.

El Stand Up en España está estancado casi desde que empezó.

Irrumpió con fuerza por el año 2000. Aunque ya existía antes, era muy minoritario, y fue al surgir El Club de la Comedia y Paramount Comedy (ahora Comedy Central) cuando se masificó hasta alcanzar los niveles actuales.

Temas cotidianos. Lo que nos pasa día a día, las parejas, las fiestas, el sexo… Temas recurrentes repetidos hasta la saciedad por los más de mil cómicos que hay actualmente en España (censo no oficial).

Poco a poco se ha ido buscando la originalidad: pues yo voy a hablar del cuarto de baño, pues yo de los móviles, pues yo de películas y series… Pero no dejan de ser temas cotidianos introducidos por el ¿no os pasa que…? o el viniendo para aquí, que por mucho que nos empeñemos en buscar un tema que aún no haya tratado nadie, hasta que no se cambie la forma en la que se aborda seguiremos estancados.

Pero, ¿depende todo de nosotros los cómicos? Yo creo que no. Los cómicos y nuestro público debemos avanzar de la mano, y no podremos dar el siguiente paso hasta que la gente no esté preparada para que lo demos. Me explico.

No sé si es debido a que el carácter de los españoles es así, o es porque en tema de Stand Up aún estamos en pañales, pero entre el año 2000 hasta el día de hoy, la estructura del monólogo a ido buscando el mayor número de risas por minuto. No digo que eso sea malo, pero tiene un inconveniente: son premisas muy cortas que te obligan a abusar de comparaciones y exageraciones, y en definitiva no te deja salir del tema cotidiano en esencia, por mucho que te esfuerces en rebuscar temas no trillados.

Sin embargo, en Estados Unidos no tienen esa presión de hacer reír cada 20 segundos. Los grandes cómicos americanos (en youtube hay a patadas vídeos subtitulados) te cuentan una historia, te transmiten un mensaje, te expresan su opinión, su punto de vista, y sobre todo mucha crítica social, y te meten el chiste cuando tienen que hacerlo. Los escuchas, porque lo que están diciendo es interesante, y te ríes cuando toca, porque de eso se trata.

Pueden estar perfectamente con una premisa de tres minutos sin que el público pierda la atención, y rematarte el chiste sin que pierda la gracia. Eso aquí en España hoy por hoy es imposible. He puesto a mis amigos vídeos de los cómicos más prestigiosos americanos, de los que llenan estadios, y enseguida se despistan, por que no conciben ver eso sin reírse tres veces por minuto, que qué cómico más malo.

Esto es un ejemplo de, como ya dije en el post anterior, que en caso de pinchazo no toda la culpa es del cómico, que el público también tiene algo de responsabilidad. Como también tiene algo que decir para que la comedia española evolucione. El público debe estar dispuesto a eso, a escuchar un mensaje aunque no te guste, que te cuenten verdades distintas a las tuyas, a ver el mundo desde fuera, sin sentirte atacado personalmente.

Esto último, lo de atacado personalmente, lo digo pensando en la política. Vuelvo a decir que no sé si es nuestro carácter, o es que no estamos preparados, pero si haces un monólogo de un determinado color político, un sector de la audiencia se sentirá como si lo estuvieses insultando a él en concreto. En España hay muchos cómicos que se niegan a hablar de política y religión porque la gente es incapaz de verlo como lo que es, un monólogo de humor. Mientras la gente no sea capaz de reírse de uno mismo, nosotros no podremos dar el siguiente paso, y tendremos que seguir hablando de la zapatilla de mi madre, aunque nos pese.

Hay que educar al público, hay que orientarlos hacia una nueva forma de hacer comedia, pero a ver quién es el guapo que se come la mierda para asfaltarle el camino a las próximas generaciones.

¿Humor inteligente?

Entre mi rutina habitual suelo meter chistes nuevos, camuflados, para ir probándolos a ver que tal funcionan. No hace mucho probé un chiste sobre un estudio científico reciente, tras el cual se oyen las carcajadas de una sola persona de entre todos los asistentes.

Al acabar el espectáculo, dicha persona se me acercó y me dijo, que tuvo que explicárselo a sus acompañantes porque nadie más lo había pillado.

Que luego el chiste no tiene por qué ser bueno, puede ser más malo que el vino de un restaurante chino, no digo que no, pero para poder valorarlo, primero hay que entenderlo.
Lo probé un par de veces más con idéntico resultado, y finalmente lo deseché.

También me pasó una vez, actuando en un pueblo de interior de una provincia del norte, que toda la gente que había ido a mi show me miraba con cara de póquer, ni un aplauso, ni una carcajada, ni una leve sonrisa, nadie, además, ni interrumpiendo ni nada, yo no sabia si habían dejado de respirar o qué, que parecía que estaba actuando en el museo de cera. Suelo aprovechar los aplausos para beber agua, para no frenar el ritmo, pero como ahí no aplaudía ni dios, decidí saltarme la regla para hidratarme puesto que tenía la boca mas seca que el coño de la madre superiora. Acabé el chiste y bebí agua. Ante esa pausa mas larga de lo normal, cual no sería mi sorpresa cuando a medio trago empieza todo el mundo a reírse. Todos. ¿Qué ha pasado? Comprobé la bragueta por si acaso. Todo ok. ¿Entonces? A ver si es que son un poco lentos…

En efecto. Decidí hacer la prueba, y a partir de ahí, donde yo sabía que tocaba reírse, hacía las pausas más largas, dándoles tiempo. Todo un éxito. Lástima no haberme dado cuenta antes, porque ya casi había terminado.

Cuando definitivamente acabé, me meto en la oficina (almacén) con el dueño, que aparte de pagarme, me regaló una camiseta promocional del local y, sin preguntarle yo nada, me dijo: «no te preocupes, llevo tres años haciendo monólogos y a todos los cómicos que vienen les pasa lo mismo. El último que vino, un tal Vaquero (hace tiempo de esto, ¿eh?) se comió una mierda también». ¿No ha funcionado ninguno?, quise saber. Solo Juanjo Albiñana, me contestó (Juanjo, si estas leyendo esto, yo no sabría cómo tomármelo).

¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que hay algunos cómicos que no dan su brazo a torcer en cuanto a lo de que el público es soberano, que si pinchamos la culpa es 100% nuestra y nunca en ningún caso y bajo ningún concepto el público tiene algo que ver, bla bla bla. Gilipolleces. Eso lo dirán para hacerse el guay y/o sentirse superiores. Que me disculpe si algún compañero se da por aludido, no es mi intención ofender, pero si eso fuese verdad, no habría, por ejemplo, hecklers. Los hecklers también son público.

El público puede ser todo lo soberano que quieras, pero a mí que no me venga un tío que no ha terminado la ESO… Perdón. Reformulo la frase teniendo en cuenta cómo está la educación en este momento en este país: el público puede ser todo lo soberano que quieras, pero a mí que no me venga un tío que ha terminado la ESO sin haber hecho ningún mérito para conseguirlo, a juzgar mi trabajo, porque no.

El público confunde normalmente la objetividad y la subjetividad. Si a mí no me gusta, es malo, y si me gusta, es la polla. Clases de humor hay muchas, y a cada uno le gusta la suya, y eso no quiere decir que el resto sea basura.

Y pasa con todo. El mejor futbolista del mundo siempre es el que juega en tu equipo, el resto son unos mantas. El músico que merece todos los premios siempre es tu favorito, y los demás no tienen ni idea. Y así con todo. Mientras no seas capaz de decir «aunque a mí no me gusta este cómico, reconozco que es bueno» tu opinión no me merece ningún respeto.

No quiero decir que desprecie al público. Todo lo contrario. El público es sabio, soberano y respetable, para ellos hacemos lo que hacemos, no hacemos lo que nos gusta a nosotros sino lo que les gusta a ellos, probamos nuestros chistes para ver si son de su agrado, oh majestad, y así tener un espectáculo por y para ellos, y con ello reconozco que cuando pinchamos, la mayoría de las veces es culpa nuestra. Sólo digo que no siempre, o no toda la culpa es nuestra, porque hay algunos casos que… tela.

En esto del humor inteligente me gusta poner como ejemplo a Ignatius Farray. Para mí, es el cómico español actual que mas referencias culturales introduce en su espectáculo. Siempre que veo algún espectáculo nuevo suyo hay algún momento en el que pienso, hostia, eso que acaba de decir, sé que hay chicha, lo noto, pero no lo he pillado. No lo he entendido. No estoy a la altura como público (que sí, que luego se tira 20 minutos haciendo el grito sordo, pero fíjate tú, y esto es una suposición mía, opinión personal, que con el grito sordo realmente se está riendo de nosotros por ser tan simples).

También es verdad que humor inteligente no significa hablar forzosamente, por ejemplo, de ciencia. Una cosa es conocer determinados parámetros culturales, y otra distinta que no puedas pensar un poco, gandul. Puedes hablar de temas cotidianos, dándole un poco la vuelta para que te comas el coco. Humor inteligente no significa que tengas que tener un coeficiente de 150 para entenderlo, pero desde luego no es decir todo el rato «si no es por no ir…»

Y ahora es cuando viene la moraleja de esta historia: es decisión de cada cómico elegir entre hacer humor inteligente de verdad, en el que seas el no va más entre eruditos, pero te comas mojones como casas en según que sitios, o hacer un humor mas simplón, donde llegarás a todo el mundo, a listos y a tontos, pero donde un sector se cansará de ti por hacer siempre lo mismo, por no profundizar.

Eso ya, cada uno.

Ojo, no he dicho que por hacer humor no inteligente significa que seas tonto. Una cosa es tú, y otra lo que hagas y a quien vaya dirigido. Los programas infantiles no los hacen niños.

(By Antonio Castejo)

Manu Sánchez

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En principio éste iba a ser un post sobre su nuevo programa El Último Mono que emitieron anoche en La Sexta, pero no deja de ser un Late Night al uso, con su monólogo inicial, su sección de noticias, sus entrevistados y sus colaboradores. Nada nuevo. El mismo formato que popularizó Buenafuente en España, y que posteriormente dejó de hacer porque al público ya no le gustaba tanto.

Que la sección de noticias esté a cargo de El Mundo Today y que uno de los colaboradores sea Juan Luis Cano, de Gomaespuma, son puntos a su favor, pero en cuanto al resto del programa, meh.

Así que paso a hablar de su presentador, Manu Sánchez, que se dio a conocer en el mundo de la comedia en Canal Sur, hace ya unos años, plagiándole el texto a otros reconocidos cómicos del panorama nacional.

Cada vez que se le acusaba de plagio, fervientes masas de fans salían en su defensa aludiendo que él tenía más gracia que los otros cómicos, de modo que «si les plagia, pues que se jodan». El estilo, decían. El arte y el salero. Y se montaba la de Dios, unos a favor, otros en contra, dándole notoriedad al sujeto, fama, al más puro Efecto Streisand. No hay publicidad mala, y menos en España, donde se premia más la polémica que el talento.

De esto no hay la más mínima referencia en su página de la wikipedia. Ni de las demandas puestas ante su persona.

Por otro lado, hace poco un cómico me dijo que Manu Sánchez había pedido perdón públicamente a las víctimas de sus plagios. No he encontrado documento, ni escrito ni visual, que lo demuestre (no quiere decir que no lo haya), ni tampoco a ningún otro testigo que me lo pudiese confirmar. Sin embargo, ¿es suficiente con pedir perdón? No sé cual sería la pena, pero desde luego no lo es la pena de muerte ni la prisión permanente revisable. Una vez ha pagado por lo que ha hecho, un delincuente tiene derecho a la reinserción. Puede volver a trabajar, puede volver a salir en televisión, tiene derecho a que no se le eche en cara un crimen por el que ya ha pagado. Pero, ¿es este el caso de Manu Sánchez? ¿Ha pagado ya?

Desconozco las resoluciones de las demandas, ni el veredicto ni las penas si las hubiere (aunque supongo que irá en función de los beneficios obtenidos, daños y perjuicios y cosas así), pero en caso de que finalmente no haya pasado nada, aunque haya dejado de plagiar, ¿sigue siendo culpable? ¿Cuando prescribe el delito? Javier Marías escribió sobre la prescipción: «Si usted comete un delito y es lo bastante hábil o listo para escapar de mí (la justicia) durante suficiente tiempo, se verá recompensado y se encontrará con la maravilla de que su crimen ya no lo es, o quizá con algo más loco y milagroso: con que sí lo será pero saldrá usted absuelto». Si han pasado más de diez años, ya no hay delito, y este sujeto tiene derecho a seguir trabajando como cualquier otro ciudadano.

En cualquier caso, lo mejor sería ignorarle. Hacer cruzadas contra su persona lo único que consigue es que siga estando en el candelabro (plagiando a la Mazagatos). Si de verdad se quiere una cadena perpetua en el mundo de la comedia, habría que dejar de darle bombo. Al fin y al cabo, la televisión es un negocio que funciona con reclamos, y si el sevillano está en boca de todos, es casi una apuesta segura. Dejad de verlo, dejad de hablar de él, y dejará de ser rentable.

(By Antonio Castejo)

Sopa de Gansos INSTANT!

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El programa Nuevos Cómicos (ahora Central de Cómicos) de la cadena Paramount Comedy (ahora Comedy Central) ha sido desde el principio la plataforma de lanzamiento de la mayoría de cómicos que lo están petando ahora mismo. A Dani Rovira, Agustín Jiménez, Ángel Martín, Paco León, Flipy, Eva Hache, Vaquero, Joaquín Reyes, Julián López, Ernesto Sevilla, Raúl Címas, Iñaki Urrutia, Sara Escudero y a un largo etcétera se les puede ver ahora por distintas cadenas de televisión y en películas. Pero no sólo ellos. De esta cadena han salido los mejores cómicos de carretera que siguen llenando de risas los bares de toda España sin dar el salto a la televisión (o con apariciones muy puntuales).

Esta cadena y su programa insignia son un referente en el Stand-Up nacional. Son, junto al Club de la Comedia, los que introdujeron el género en este país, (al menos al nivel actual. Stand-Up ya había antes, pero a muy pequeña escala), y ha sido lo que ha dado promoción a miles de cómicos que buscaban hacerse un hueco en este mundo, sirviéndoles de marca. ¿Pero tú has salido en Paramount?, te preguntaban continuamente cuando ofrecías tu trabajo.

La publicidad es muy importante, y salir en televisión ayuda. El problema es que para ver este canal debes tener alguna plataforma de pago. En su día Vía Digital o Canal Satélite Digital (ahora fusionados en Digital+), o bien ONO TV, Imagenio, Orange TV u otras plataformas que te permiten verlas por internet. Como digo, todas de pago, por lo que no puede llegar a todo el mundo. La mayoría de la gente cree que Alex Clavero es un cómico nuevo, y/o no conoce a gran parte de los cómicos con más trayectoria a menos que hayan salido en los canales generalistas. Para solucionar eso, estaba internet. Youtube era a donde la gente iba para ver gratis ese programa que no podían ver en televisión. La verdadera promoción del cómico estaba ahí, en youtube. Salir en Paramount te servía para el currículum, para decirlo cuando querías pedir trabajo, y para tener una grabación de calidad cuando algún posible cliente te la solicitaba. Pero fama no te daba, y cuando llegabas al local a actuar, la gente no te conocía. Ni el tato.

Luego llegó la prohibición. Ante denuncias millonarias de Viacom a Youtube, éste último elimina de manera automática cualquier vídeo subido a la plataforma que pertenezca a este grupo televisivo. El resultado es que los cómicos que han grabado después del capado son más desconocidos todavía si cabe. La cadena tiene muy poca audiencia, y si el contenido no está en la red…

-Pero Comedy Central tiene web propia donde puedes ver esos monólogos.

Eso es cierto. La intención al prohibir subir vídeos a youtube era desviar el tráfico hacia su web (y si consiguen obligar a algún fanático a que contrate alguna plataforma, mejor). Me parece completamente lícito. Pero antes de las redes sociales, la gente sí visitaba webs y portales en busca de contenido, pero la tendencia actual es verlo compartido, y el tráfico directo hacia webs privadas se ha reducido bastante. En resumen, promoción cero.

Ante este panorama, mi propuesta siempre a sido que la cadena diera el salto a la TDT. Accesible a todo el mundo de manera gratuita. Que no lo haga no sé si es un problema de licencias (supongo que no será la única que querría y no hay hueco para todas) o una decisión voluntaria. Sea como fuere, la cosa seguirá como está, al menos a corto plazo.

Y ahí es donde entra Sopa de Gansos INTANT! Factoría de Ficción SÍ está en la TDT. No es una de las cadenas con más audiencia, pero está ahí, para que la vea quien quiera y cuando quiera.

El formato es el mismo: recrear el monólogo de bar para televisión. Accesible. Para todo el mundo. Gratis. En masa. Pero tiene más ventajas, y es que no son tan puristas como la paramon.

¿Qué quiero decir con eso de puristas? Pues que tiene que ser un monólogo al uso, clásico, estándar. No puedes introducir elementos, como el famoso teléfono de Gila, por ejemplo. ¿Que tienes una guitarrita? Pues como mucho canta una canción, pero que sea corta. Hacer todo el monólogo cantado, como que no.

También tienes que ser tú mismo, es decir, no puedes hacer personajes, disfrazarte de alguien y hacer un monólogo desde su punto de vista. Todo esto SÍ tiene cabida en Sopa de Gansos INSTANT!

Un monólogo interpretado por un personaje de Star Wars, ventriloquía, humor musical… y por supuesto, monólogos clásicos. Porque clases de humor hay muchas, y lo que cuenta es hacer reír.

Y sobre todo, humor de calidad. Desde luego, me quito el sombrero. Chapó.

Pero nada ni nadie es perfecto, y no me puedo despedir sin decir algo negativo. Siguiendo la comparativa con Comedy Central, este canal no sólo sirve para afianzar cómicos con trayectoria, sino que también sirve de entrada a cómicos novatos. Hace cantera a la vez que descubre nuevos talentos y los saca del anonimato. Es una puerta de entrada más accesible que cualquier otra para esos artistas que lo hacen bien, pero no tienen los contactos necesarios (o la suerte, o los conocimientos) para darse a conocer. Sin embargo, para participar en Sopa de Gansos debes tener ya cierta trayectoria, cierto curriculum, una carrera profesional ya establecida…

Pero acaba de empezar. Tienen que arrancar y afianzarse, y puede que una vez consigan establecerse a largo plazo, ya sí den cabida a gente nueva.

Poco a poco, pasito a pasito.

(By Antonio Castejo)